BIENVENIDOS AL BLOG DE LA PITAHAYA

La pitahaya era el alimento más codiciado por las etnias de la Baja California, su ambiente es desértico y cálido, su flor es frágil ante la lluvia: si llueve en exceso la flor se desprende. Es digamos, un fruto estoico y frugal, o sea que tiene carácter pero no como la cerveza tecate. En la casa de mis Padres crecía trepando sobre la barda, y se desparramaba una parte para con la vecina y otra con nosotros, no me acuerdo donde estaba plantada, pero sí me acuerdo podía pizcarlas en temporada.

viernes, 21 de marzo de 2008

Contenidos audiovisuales e hipertexto

La educación en México sigue una inercia impuesta por el periodo en que el magisterio fue un pilar electoral del PRI. La importancia aritmética llevó a la situación de que se privilegiaron las conquistas sindicales del magisterio frente a la necesidad de una política educativa que promoviera el desarrollo humano y económico de la nación, por esa razón es común encontrar en las aulas a personas que ostentan el título de profesor, pero solo tenían vocación por los tres meses de vacaciones, los sueldos privilegiados (hasta los años setenta) y por la jornada de cinco horas de trabajo. Sería ingrato dejar de mencionar que siguen presentes en el magisterio los profesores de vocación, que entienden la necesidad de preparar al alumno para la vida y no para el próximo examen, el tipo de maestro o maestra al que no le alcanza la jornada diaria, que permanentemente está buscando y explorando nuevos métodos, y piensa que tanto la burocracia educativa como el sindicato obstruyen su labor.

Quiero citar algunos párrafos que escriben Alvin y Heidi Toffler sobre el sistema educativo de los Estados Unidos, sólo para sentir que la culpa, al menos, es compartida: “. . .Diseñado para la producción en serie, dirigido como una fábrica, gestionado burocráticamente, protegido por los poderosos sindicatos y por políticos que dependen del voto de los profesores, las escuelas estadounidenses son un reflejo perfecto de la economía de principios del siglo XX. Lo mejor que puede decirse de ellas es que no son peores que las escuelas de otros países. . .Mientras que las empresas son impulsadas a cambiar por la competencia a alta velocidad, los sistemas de enseñanza pública son monopolios protegidos. Padres, profesores innovadores y los medios de comunicación claman por el cambio, pero, a pesar del creciente número de experimentos pedagógicos, el núcleo de la educación pública de Estados Unidos sigue siendo la escuela tipo fábrica, diseñada para la era industrial. ¿Puede un sistema educativo que va a 15km por hora preparar a sus alumnos para trabajar en empresas que van a 160km por hora?” (Alvin y Heidi Toffler, La Revolución de la Riqueza, p. 71).

Los adelantos tecnológicos, particularmente en las áreas de la informática y las telecomunicaciones abren nuevos caminos para la extensión del conocimiento. Los profesores deben incursionar (y seguramente los más jóvenes ya los están haciendo) en las artes gráficas digitales para la elaboración de contenidos audiovisuales, y el aprovechamiento del hipertexto, que podrían ser la cabeza de puente en la ejecución de una política educativa en México. No se trata sólo de contratar la elaboración de contenidos a una empresa desarrolladora para luego distribuirlos como si fuera el libro de texto pero en medios magnéticos (de eso se trataba el pasado), sino de hacer participar al profesor de aula en la producción de contenidos, y considerando la mayor adaptación de los niños y adolescentes a la tecnología, por que no pensar que serían estos los más competentes para elaborarlos.

El presente y el futuro están en la posibilidad de hacer productos de excelente calidad con contenidos audiovisuales e hipervínculos, adaptados a las necesidades locales, con la colaboración del talento global (como el software libre), y con medios de distribución que no queman combustible y superan al mejor tiempo de entrega consignado en una licitación pública.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Motores de búsqueda

Nunca he entendido nada de mecánica, una vez me dijeron que mi carro se calentaba porque ocupaba un tapón de radiador con menos libras de presión y fui a un taller a preguntar cuanto me cobraban por cambiarlo, todavía tengo presente la cara de sorpresa del mecánico y también tengo una idea aproximada de lo que debió pensar; no obstante mi herramienta favorita son los motores, sí, los motores de búsqueda (search engine); el primero que utilicé fue el “buffete jurídico”, que utilizaba para consultar las tesis y jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia allá a mediados de los años noventa. Ahora mis favoritos son el google, la wikipedia y el youtube, que junto con el ares conforman mi paraíso digital (ares es un P2P).


Me asombra ver que el uso más común de estos programas, tiene que ver con el acceso a contenidos publicitados por los medios de comunicación esto – creo – obedece al acceso limitado a los bienes culturales, pero a mí un motor de búsqueda me ha abierto un mundo de posibilidades; por ejemplo, leí el libro que escribe Javier Menéndez sobre Joaquín Sabina (me lo regaló mi amigo José Alfredo Jiménez), y ahí Sabina habla de su admiración por Javier Krahe, entonces puse “Krahe” en el buscador de ares y encontré canciones que son una joya. Luego lo puse en el youtube, y encontré entrevistas y videos para coleccionar, me gustó particularmente “cuervo ingenuo” ¡que forma de tortearle la cara a Felipe González! en infinitivos, como suele personificarse el modo de hablar de los apaches, aclaro que no tengo ninguna animadversión a Felipe González, pero el ingenio de Krahe no puede hacerse a un lado. También encontré canciones de un humor muy latino como Don Andrés Octogenario.


Para mi esparcimiento, nada como teclear “cantinflas” en el youtube, y ver aparecer secuencias de sus películas que pueden acabar en cinco minutos con el mal humor, como aquel discurso que

dice “. . .patriotas de la patria, sabéis lo que esta palabra significa, porque si no lo sabéis no seré yo quien os lo explique, porque para eso están los que si lo saben”. Y con un buen rato para navegar sin preocupaciones, puedo explorar en ares la música de Bob Dylan, luego observar algunos segmentos de sus conciertos en el youtube, y en la wikipedia enterarme de sus orígenes en la música, sus influencias y aportaciones; después de eso puedo pasar por su gran admirador, cosa que no sería falsa, salvo que afirmase que lo he sido desde toda la vida. Y que tal encontrar un discurso en vivo del Che Guevara, o a Chabuca Granda cantando “la flor de la canela” – hasta he pensado componer “la flor de la pitahaya” –. De lo que más he disfrutado en el youtube diría que a Silvio Rodríguez con su “Óleo de mujer con Sombrero”, como cuadro de viejo Chagall. Antes escuchaba con cierta envidia a mis amigos mayores hablar de sus tiempos y su música, como si se tratara de un tiempo al que nunca podría aproximarme, pero ahora tenemos la posibilidad de recorrer tiempos, géneros y hasta momentos propios de una generación, la de nuestros abuelos o la de nuestros hermanos o primos mayores.

De los derechos de autor ni hablar, creo que los artistas pronto podrán hacer a un lado a las editoriales o disqueras.



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